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14/08/2020
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Educación y Espiritualidad Ecológica – Encíclica Laudato Si (una ojeada al Capítulo sexto)

 

 

 

[ Vea el texto completo de este Capítulo y el resto de la Encíclica AQUÍ


 

A continuación ofrecemos al lector interesado en esta notable Encíclica los puntos más sobresalientes de su mensaje sobre la educación y la ecología, así como sobre nuestra responsabilidad de respetar y amar el medio amiente en que vivimos para conservarlo en beneficio de las generaciones futuras. Estos puntos fueron elaborados in extenso en la charla del Jueves 5 de febrero de 2020 durante la VI Semana Social Católica."

202 - Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración.

I. Apostar por otro estilo de vida.

203 - El consumismo excesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecno económico.
El ser humano “acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie, actúa con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado”. (Romano Guardini)

204 -La situación actual del mundo “provoca una situación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo”. Mientras más vacío está el corazón, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir.

206 - Comprar es siempre un acto moral, y no solo económico (Benedicto XVI) . Por eso el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros.

207 - La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Que nuestro tiempo sea un despertar ante la vida; la resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.

II. Educación para la alianza entre la Humanidad y el ambiente.

209 - La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos.

210 - Ahora se tiende a incluir una crítica de los mitos de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico; el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios.

211 - Hay educadores capaces de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y cuidado basado en la compasión. Esta educación debe crear una “ciudadanía ecológica”. Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un comportamiento ecológico. Asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación puede motivar el cuidado del ambiente: evitar el uso del material plástico y del papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar solo lo que se va a comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir, plantar árboles, apagar luces innecesarias.

213 – Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, en las parroquias, los seminarios, las diferentes instituciones. La familia constituye la sede de la cultura de la vida. En las familias se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida. La familia es el lugar de la formación integral.

215 - “No debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente” San Juan Pablo II

III. Conversión Ecológica.

216 - Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

219 -A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales. La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.

221 - Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar

IV. Gozo y paz.

222 - La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres.

223 - Gozan de lo simple. Desarrollan otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración.

224 - Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar, y conjugar todos los grandes valores. No es fácil desarrollar una sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos autónomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que nuestra propia subjetividad la que determina lo que está bien o lo que está mal.


225 - Ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común.

226 - La actitud del corazón, Jesús nos enseñaba esta actitud cuando nos invitaba a mirar los lirios del campo y las aves del cielo; ante la presencia de un hombre inquieto “detuvo en él la mirada y lo amó” Marcos 10, 21.

V. Amor civil y político.

228 - El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Podemos hablar de una fraternidad universal.

229 - Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos con otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena de ser buenos y honestos. La destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos contra otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente.

230 - El ejemplo de Santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, una palabra amable, una sonrisa, un pequeño gesto que siembre la paz y la amistad.

231 - El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: “Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social a nivel político, económico, cultural, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción” Compendio DSI 582.

VI. Signos sacramentales y descanso celebrativo.

233 - El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas.

235 - A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simbólica y se incorporan en la alabanza. La mano que bendice es instrumento del amor de Dios y reflejo de la cercanía de Jesucristo que vino a acompañarnos en el camino de la vida.

236 - La Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: “Sí, cósmico Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, La Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo” (Ecclesia de Eucharistia). San Juan Pablo II.

237 - El día del descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres.

VII. La Trinidad y la relación entre las criaturas.

238 - El Padre es la fuente última de todo, amoroso y comunicativo de cuantos existe. El Hijo a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos.

240 - Porque la persona humana más crece, más madura y más se santifica a medida que entre en relación, cuando sale de sí misma para vivir en comunión con Dios, con los demás y con todas las criaturas.

VIII. Reina de todo lo creado.

241 - María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado.


242 -En la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de San José.

IX. Más allá del sol.

243 - Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios. 1 CO 13, 12.. La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados.


ORACION CRISTIANA CON LA CREACION.

 Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa, Son tuyas, y están llenas de tu presencia y de tu ternura. Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús, por ti fueron creadas todas las cosas. Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos. Hoy estás vivo Espíritu Santo, que con tu luz orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación, tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien. Alabado seas.

Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos hablas de ti.

Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado. Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.

Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de tu cariño por todos los seres de esta tierra, porque ninguno de ellos está olvidado ante ti. Ilumina a los dueños del poder y del dinero para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles, y cuiden este mundo que habitamos. Los pobres y la tierra están clamando: Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas.

Amén.